Semana del 27 de Octubre al 2 de Noviembre de 2008
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2 Timoteo 1:7)
Hay un ladrón que anda suelto y quiere robarnos la alegría, la energía, la paz de espíritu y hasta nuestra salud. ¿Su nombre? La preocupación.
Aunque no exista mucha razón para sentirla, puede hacer que perdamos nuestro sentido de la perspectiva. Alguien dijo que es “una corriente de temor que recorre nuestra mente Si lo permitimos, cortará el canal a través del cual corren los demás pensamientos.” La palabra proviene del latín, y significa “ocupar anticipadamente la mente o el ánimo de uno, de modo que estorba para admitir otra cosa”. En inglés, proviene de una palabra en alemán que significa “estrangular”. Literalmente, la ansiedad quiere estrangularnos espiritual, emocional y físicamente. La preocupación no elimina la aflicción del mañana, pero sí nos quita la fuerza del día de hoy.
Durante la segunda Guerra Mundial 250,000 personas murieron en combate y ¡dos millones murieron de enfermedades cardiovasculares!. Los médicos dijeron que aproximadamente la mitad de esas muertes fueron por preocupación. Murió más gente por ésta que por balas. Algunos médicos afirman que la mitad de las camas de hospital están ocupadas por gente enferma de preocupación.
Pero la preocupación o ansiedad no solo nos afecta emocional y físicamente, también puede afectar nuestras fuerza espiritual.
En Lucas 8, Jesús dijo la parábola del sembrador. Una parte de la semilla cayó entre espinos y se ahogó y no germinó. Jesús explica que esto representa las personas que oyen la palabra, pero los “afanes, las riquezas y los placeres de la vida (los espinos) le ahogan y no lleva fruto.” (Lucas 8:14)
Notemos que a la cabeza de la lista de cosas que impiden el crecimiento espiritual se encuentra el afán y la ansiedad. Aunque el mundo está plagado de ellas, Dios nunca ha querido que sus hijos sean ahogados por ellas. (Juan 14:27).
Para apropiarnos del regalo de paz que Cristo nos da, usamos la fe. (Hebreos 11:1). La fe no es un deseo, sino la confianza de que Dios va a cuidarnos. NO es una emoción positiva que inventamos cuando la vida se pone difícil, sino la seguridad de que sin importar lo que pase, DIOS CONTROLA TODAS LAS COSAS.
La razón por la que muchas personas no disfrutan de la paz de Cristo es porque no han decidido sustituir la preocupación por la confianza.
La ansiedad o la preocupación ES UNA ACTITUD NEGATIVA QUE ESCOGEMOS. ¿Recuerdas la definición de actitud? “Es nuestra respuestas mental y emocional a las circunstancias de la vida.” En el momento que enfrentamos una circunstancia negativa, podemos responder de dos maneras: preocuparnos o creer en que Dios controla la situación y nos va a proteger. Si tocamos la puerta se nos abrirá, si buscamos encontraremos y si pedimos recibiremos.
CAUSAS DE LA PREOCUPACION
Piensa por un momento en lo que más temes en la vida. Escribe tus temores más grandes.
¿Ya?…
Me imagino que tus temores más grandes se relacionan con algo que te puede ser quitado, una persona, una posesión, o una posición. Tal vez tengas miedo de perder a tu cónyuge (por muerte o por separación). O te atemoriza perder tu empleo y por lo mismo tu prestigio. O posiblemente te cause preocupación perder tu dinero y verte en la pobreza. La pérdida de salud, también puede ser una causa de preocupación..
Pero la mayor parte de la preocupación se centra en perder algo que es importante para nosotros. Por lo tanto, una de las principales causas de la preocupación viene de CONSTRUIR NUESTRA VIDA SOBRE COSAS TEMPORALES.
Cristo nos enseña que la pérdida de personas y posesiones es inevitable: (Mateo 6:19-20) Por eso es mucho más sensato construir nuestra felicidad sobre las cosas que no pueden ser arrebatadas de nosotros.
Otra causa de preocupación es EL COMPORTAMIENTO PECAMINOSO. Cuando violamos la ley de Dios consciente y voluntariamente, sabemos que el juicio vendrá. A veces tememos que nuestro pecado se descubra. Sin duda, ese fue el problema del rey David después que cometió adulterio con Betsabé y mandó asesinar a su esposo Urías. (Salmos 32:3-4)
En ocasiones nuestra desobediencia produce un estado de inquietud. Por el contrario, el que vive en santidad vive con la conciencia tranquila. (Isaías 32:17).
Los ATAQUES SATANICOS, son otra fuente de preocupación. El apóstol Pablo describe la armadura que tenemos para pelear contra Satanás. (Efesios 6:13-18). Dice que el enemigo nos lanza “dardos de fuego” y uno de sus favoritos es la preocupación o la ansiedad ¿por qué? En primer lugar ¡TE PARALIZA! Nos incapacita para llevar a cabo las responsabilidades dadas por Dios, al punto de impedir que tengamos una buena relación con Dios. El temor no viene de Dios. El pasaje con el que iniciamos esta semana dice que: “El no nos ha dado espíritu de cobardía (temor)”. En segundo lugar, la preocupación es producto de una ataque satánico porque está fundada en mentiras, no en la verdad. Cristo dijo que Satanás es el padre de mentira. (Juan 8:34). Por ejemplo, a veces nos preocupamos pensando que algo malo nos va a pasar, un accidente, una enfermedad mortal, un asalto, que alguien va a morir, etc. Cuando analizamos bien no tenemos razones reales para pensar que algo así nos pueda pasar, por lo tanto la preocupación infundada es una de las armas favoritas del enemigo. Para estos pensamientos que a veces quieren dominarnos, debemos utilizar el escudo de la fe.
La siguiente semana continuaremos con este tema. Estaremos aprendiendo: “¿Cómo optar por confianza en lugar de preocupación?
¡Dios te bendiga!
Silvia de Solares
Pastora – Ministerios Vida Nueva















