Alguna vez te has preguntado: ¿Cuál es el camino que debería tomar? Yo personalmente me he estado haciendo esta pregunta y al pensar en las posibles respuestas, no puedo dejar de pensar lo importante que es para mí honrar a Dios con mi decisión. Muchas veces tendemos más bien a preguntarle a la gente ¿qué harían ellos en nuestra situación? Algunas veces podemos recibir un buen consejo, pero también corremos el riesgo de recibir una opinión que nos puede alejar de lo que hay en el corazón de Dios para nosotros.
Por eso hoy quiero compartir este pasaje contigo. Hoy dónde vemos que Jesús se llama así mismo el camino, esto no solo significa una ruta, sino también una dirección, una guianza, una alternativa, una manera de hacer las cosas. Así que si lo seguimos a él seguramente caminaremos por el camino correcto.
Jesús no sólo muestra el camino al Padre en el cielo, ¡ÉL ES EL CAMINO! No es un mapa del camino, ÉL ES tu camino. Si confías en Jesús, su Padre celestial te recibe porque también quiere ser tu Padre celestial.
¿Qué sentimientos provoca saber que Jesús, el Hijo, se interesa lo suficiente en ti como para mostrarte el camino a Dios, el Padre?








